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Deporte y protección bucal

deporte y protectores bucales

25.000 dólares se gastó el boxeador Floyd Mayweather en el protector bucal que utilizó el pasado 2 de mayo en su combate contra el púgil filipino Manny Pacquiao.

Cuando el combate llegó a su fin, después de golpes y más golpes, los contrincantes se deshicieron de sus guantes y de sus protectores bucales. El árbitro agarró a cada uno de una mano y levantó únicamente el brazo de Mayweather, declarándolo vencedor. En ese momento los dientes de Floyd lucieron sanos y resplandecientes sobre el cuadrilátero del MGM Grand Las Vegas. Y, en parte, gracias a su protector bucal.

Las lesiones deportivas son la principal causa de pérdida de dientes en adultos. Y no solo hablamos de los deportistas profesionales, sino de cualquiera que pueda practicar un deporte, sobre todo si es de contacto, como el rugby, el baloncesto o las artes marciales.

Por eso, usar protector bucal en la práctica deportiva es muy importante a cualquier edad, pero cobra especial importancia en los niños, ya que cuanto antes empiecen a usarlo más fácil será que se acostumbren a él.

Cualquier resbalón, golpe o caída puede suponer la pérdida total o parcial de uno o más dientes, por eso necesitamos que nuestra boca esté siempre protegida.

Consejos de una madre sobre salud bucodental infantil

visita al dentista niños

Era bien pequeño mi hijo cuando sus dientes comenzaron a darme quebraderos de cabeza. Recuerdo perfectamente su primer golpe en el paleto, estaba haciendo el indio en un bordillo, tenía dos años y de repente hizo gala de su malísimo equilibrio. Cara contra el suelo, manos al aire (para qué íbamos a frenarnos con ellas) y el piño contra el piso. Flemón, ay que me duele, antibióticos y al poco tiempo el diente empezó a oscurecer un poquito. Pero ahí quedó la cosa.

Con casi cuatro años aquel diente tomó un color sospechoso, y visitamos por primera vez al odontopediatra. Fue por necesidad, no por prevención.

Por eso, desde mi experiencia, hoy me atrevo a daros algunos consejos que seguro os viene bien saber, mamás:

  • Aunque vuestros hijos no se quejen ni tengan ninguna molestia es recomendable realizar una primera revisión bucodental antes de los 3 años. Algunos especialistas indican incluso que lo mejor es hacerlo cuando el peque cumpla su primer año. Conozco el caso de varias mamás amigas que han llevado a sus hijos y resultó que tenían unas cuantas caries. Sí, también los dientes de leche sufren caries. No, no se puede esperar a que se caiga, se debe empastar.
  • Sé que a veces ellos no colaboran mucho, pero una buena higiene bucodental (especialmente por la noche) te ahorrará muchos quebraderos de cabeza, y por qué no decirlo, mucho dinero. Así que si tu hij@ no quiere lavarse los dientes por la noche, invéntate un juego, una tablita de recompensa o cualquier otra cosa que permita que se vaya a la cama con los dientes relucientes. A mi me funcionó muy bien una tabla de recompensa con pegatinas. Si se lavaba los dientes cada noche poníamos la pegatina correspondiente y cuando las conseguía todas, el fin de semana había premio seguro.
  • Enséñales a usar la seda dental. No pienses que es difícil para ellos. Mi hijo aprendió a utilizarla muy pronto y además le encanta. Nos sorprendió el buen manejo que le daba desde el principio. Incluso se lo toman como un juego.
  • Invierte en una buena pasta de dientes. En serio, no son caras y merece la pena.
  • A partir de los 6 años y hasta los 12, en la Seguridad Social tenéis el programa de Salud Bucodental. Les sellarán las muelas definitivas y una vez al año revisarán a vuestros hijos. Os darán las pautas a seguir y en qué casos es necesario acudir al odontopediatra o al ortodoncista. Nosotros estamos muy satisfechos con este servicio.
  • Aunque no tengan los dientes definitivos sí pueden llevar aparato. Se cree que sólo los niños más mayores lo llevan y este es un mito que debemos desterrar. Sin ir más lejos mi hijo tiene 8 años, aún tiene dientes de leche y en un par de semanas llevará aparato.

¿Y vosotros?, ¿habéis realizado ya la revisión bucodental de vuestros hijos este año?

Higiene bucodental: predicar con el ejemplo

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Los peques de la casa viven con la constante necesidad de saber el por qué de todas y cada una de las cosas que suceden a su alrededor o se les pasan por la cabeza, que no son pocas. Y cuando nosotros, como padres, intentamos explicar algo a nuestros hijos no hay mejor forma de hacerlo que empezando por dar ejemplo.

Muchas veces nos vemos en la situación de tener que enseñarles, por ejemplo, a coger unas rutinas ya sean a nivel alimenticio, de descanso o de actividad física. En estos casos, puede que una charla sirva en un determinado momento, pero lo que en realidad ayuda al niño a asumir y mantener esas nuevas rutinas es ver cómo nosotros somos los primeros que las llevamos a cabo. Y esto, en un caso tan importante como la higiene bucodental, es fundamental.

La Asociación Dental Estadounidense asegura que el 40% de los niños estadounidenses tienen caries al llegar a los 5 o 6 años, y según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. las caries son la enfermedad crónica más común entre niños de 5 a 17 años.

Como dirían nuestros peques, “¿por qué pasa eso, papá?”. Uno de los factores que contribuyen a esto es la falta de atención que los padres prestan a sus hijos a la hora de cepillarse los dientes, dejándolos solos y sin ninguna instrucción de cómo deben hacerlo y cuánto tiempo necesitan cepillarse para mantener una correcta higiene bucodental. Y esto origina que los peques puedan desarrollar caries de forma prematura.

Otro de los factores que favorecen este alto número de niños norteamericanos con caries es el aumento en el consumo de bebidas azucaradas, por eso es importante no solo que como padres prestemos atención a cómo nuestros hijos cuidan su higiene bucal, sino que también lo es el hecho de controlar qué tipo de productos consumen y cuándo lo hacen.

Y ahí también debemos dar ejemplo, manteniendo y fomentando una alimentación sana y variada, que también favorecerá una mejor higiene bucodental.

 

 

Fuente: http://www.eldiariony.com/no-descuide-dientes-hijo

Cocina molecular de rechupete

pequeño chef

Había un tiempo en que los niños querían seguir siendo bomberos, policías o astronautas. De la misma forma, las niñas aspiraban a ser bailarinas, profesoras o enfermeras, pero con el paso de los años parece que todo eso ha cambiado.

Ahora los peques quieren ser como esos señores y señoras mayores que están delante de los fogones rodeados de sartenes y cazos, hincándole el diente a todo y ensuciándose mucho.

Y es que algo no ha cambiado ni cambiará nunca: a los niños les encanta que los pillen con las manos en la masa, dentro de un bol y con todos los dedos llenos de esa pasta pegajosa de agua, harina, aceite de oliva, levadura y sal.

Para todos esos futuros Ferrán Adriá o Carme Ruscalleda tenemos un plan, porque con el nacimiento de los concursos televisivos infantiles relacionados con la cocina han empezado a aparecer numerosas escuelas para que los más peques de la casa puedan aprender y también demostrar sus habilidades en la cocina.

Apetit’oh (Madrid): su propuesta es la “cocina para padres e hijos”, donde desde 20 euros podemos pasar un buen rato con los niños descubriendo nuevos sabores y elaboraciones.

Cookiteca (Barcelona): “Master kid” es el curso más demandado y en él, en 10 sesiones, los niños aprenden a cocinar desde aperitivos hasta platos de cuchara y postres.

Aingeru Etxeberria (Bilbao): como una clase extraescolar más, en esta escuela ofrece un curso anual para niños a partir de 6 años bajo la supervisión de profesorado profesional.

Dolcetriz (León): cuentan con los “MiniChefs”, cursos en forma de talleres, campamentos o fiestas de cumpleaños para que los más peques se introduzcan en el mundo de la cocina.

Valencia Club de Cocina (Valencia): un rato de ocio diferente y una auténtica iniciación a través de un gran número de recetas, desde salsas básicas hasta postres.

Ahora solo os queda meter las manos en la masa, eso sí, igual que pasa con los dientes cuando acabamos de comer, al acabar de cocinar debemos darle un buen repaso a la cocina. Y si no, que se lo pregunten a las estrellas Michelín.

 

Fuente: Cinco escuelas para que tus hijos se conviertan en el nuevo Masterchef Junior

 

Reflexiones flojas antes de Reyes

muñeca

Viendo que se acerca la festejada y jolgoriosa Noche de Reyes, acompañada siempre de buenos deseos, regalos, compras y apertura, y apretura, extrema de monedero, servidora mira al infinito, se atusa el flequillo y se pone a divagar…

…Y es que cuando yo era pequeña, en pleno auge de la brújula y el astrolabio medieval, las niñas nos dividíamos en dos grandes grupos homogéneos: las vigorosas que ponían a prueba la tirantez de su coleta saltando a la cuerda sin resuello y como consecuencia llevaban siempre los calcetines bajos; y las sedentes que yacíamos en un bordillo, confeccionando para nuestros muñecos vestiditos, rebequitas y otras cosas de tergal. Estos muñecos eran bebés rechonchos, calvitos, con los puñitos cerrados y una indiscutible forma humana, algo que favorecía que les pudieras coger cariño y poner nombres súper cursis. Les acunábamos, les abrigábamos y les dábamos de comer flores maceradas en una salsa color púrpura, preparándonos así para lo que nos esperaba en la vida adulta si elegíamos la ardua y nunca bien ponderada opción de ser madres.

El año pasado, por estas fechas, mi hija mayor pidió a los Reyes una muñeca que a todas luces estaba muerta. Con el pelo cardado, la tez cetrina, unos brazos como filamentos fruto seguramente del no comer y un par de smokey eyes que ya los querría para sí Shakira. Yo hice lo correcto, lo que una madre moderna y preocupada haría siempre en mi lugar: no comprársela. Argumentando todo tipo de vicisitudes en la llegada de regalos desde Oriente, la muñeca escuálida fue sustituida in extremis por una cabeza con pelo a la que se puede maquillar. Es cierto que si se abusa del colorido en el párpado móvil puede llegar a parecer una mujer de vida disoluta recién salida del lupanar, pero en cualquier caso siempre es mejor opción que la muerta, dónde va a parar.

No sé si mi decisión fue acertada o no, lo que sé es que he conseguido hacer a mi hija una paria entre sus iguales porque todas sus amigas la tienen y ella no, algo que me llena de tristeza y me obliga a recurrir a la historia del que se tira por el puente muchas más veces de las que me gustaría. Espero que no me juzguen, ¿qué habrían hecho ustedes en mi lugar?, ¿cómo explicar a una niña de seis años que está fatal jugar con difuntos? Afortunadamente esa moda pasó y este año no ha pedido nada peligroso para su integridad física o moral, así que no me he visto obligada a revisar e intervenir curiosa las alforjas de los camellos, reteniendo en la aduana todos aquellos juguetes que no le hagan crecer como persona.

Y yo puedo darme por satisfecha, ojo, porque atesoro niñas en casa y no niños, acabados en os, porque  enfrentarme a bichos verdes que salen de la lava con las uñas sucias, energúmenos cargados de pistolas y anabolizantes y monstruos polimorfos en diferentes estados de descomposición, la verdad, me sobrepasaría y acabaría con mi buen humor.

Desde mi humilde posición de madre abnegada pediría a la industria juguetera mundial que dejara de matar muñecas, que eso está feo, hombre. También que no fabricara muñecos que fueran en contra de las normas básicas de higiene o que escaparan de la proporción áurea.  Y ya que estamos, que olviden también los cacharros con música punky sin regulador de volumen, que para la siesta van fatal. Gracias.

Madre precavida vale por dos y si las Navidades se acercan vale por tres

regalo

Madre precavida vale por dos, así de claro y con las fechas que se nos echan encima casi podría decir que vale por tres. Sí, habéis acertado, estoy pensando en las temidas Navidades. Noviembre ya nos ha dicho bye-bye y ahora en Diciembre el tiempo pasa el doble de rápido. No sé por qué sucede esto, pero cualquier madre que me lea sabrá de lo que hablo.

Primero llega la festividad de la Constitución, que aunque este año es cortita, cuando queramos darnos cuenta nos plantamos a mitad de mes. Después llegan compromisos varios, cafés con esas amigas o grupos a los que siempre se les ocurre quedar en estas fechas tan entrañables. Por supuesto, no podemos olvidarnos de las comidas/cenas de empresa. Y, seamos honestos, llegados a este punto y edad tras una comida/cena de empresa hay que reponerse de jaquecas, resacas, falta de sueño. Que una ya no es tan joven como antes y una copilla de ná o dormir unas horas de menos o la combinación de ambas cosas deja secuelas.

Y entre que te repones y comienzas a organizar el Plan Papá Noel y el Plan Reyes Magos, casi sin darte cuenta te juntas con el Plan qué y dónde cenamos en Nochebuena y con el Plan No pienso aguantar ni una a tu madre (llamada también suegra). Un estrés vamos.

Y mira, yo no estoy para nerviosismos este año, que 2014 ha sido muy duro. Necesito sosiego y tranquilidad. Y como ya sabéis que soy megaordenada (si no lo recordáis os recomiendo el post donde os hablo de mis multi agendas) y también megaprevisora, este año he decidido hacer las cosas con tiempo.

Ya en Noviembre comencé a dar vueltas al asunto y me organicé el plan prioritario: los regalos de los niños, en este caso el de Rayo y mi sobrina. El de la niña pan comido, un poco de Princesa Sofía por aquí, Frozen y Violeta y asunto arreglado. Para Rayo, unos libros (mi lector no puede pasar sin ellos), unos juegos de mesa (este año ya tiene más paciencia y se lo pasa en grande con cualquier juego), incluido el famoso y manido Twister –que no Twitter, mal pensados-. ¿Os acordáis de cuando jugábamos de pequeños? Anda que no nos hemos reído con las posturas imposibles, el chocar con el compañero y demás tontunas. Ya que los amigos nos visitan asiduamente, será un juego divertido para echar unas risas más de una tarde. El grueso está ya depositado en nuestro cuarto trastero para los días más especiales. Queda alguna cosilla por ultimar para Rayo, relacionada con su pasión, el fútbol, como no podía ser de otra manera. Y con eso, por nuestra parte, tendremos la operación Regalos Niños finiquitada.

La operación Regalos Adultos no va nada mal, gracias a mi afición a la compra online. Anda que no me salva a mí de apuros esto de comprar sentadita en mi ordenador. Hay una máxima en mi familia: las Navidades son para los niños, así que para el resto los regalos han de ser detallitos, para no gastar en exceso, que las economías no andan para tirar cohetes. Este año he querido cumplir ese requisito pero sin descuidar el hecho de que sea un regalo que, seguro, saque más de una sonrisa. Permitidme que no revele más, pero mi familia me lee y no quisiera yo desvelar la sorpresa antes de tiempo.

Y para rematar la jugada el pasado fin de semana, mientras mi madre y yo hablábamos de cosas vanales, salió el tema de la Navidad, cenas, comidas y eventos varios. Y ya de paso organizamos, como quien no quiere la cosa, que las cenas las haríamos en mi casa. Hasta hablamos de menú, ¡no os digo más!

Así que en esta familia, por una vez, estas entrañables Navidades no serán motivo de estrés porque ya está todo súper organizadito, y eso que estamos comenzando Diciembre.

¿Y vosotros? ¿Ya tenéis las fiestas en mente?, ¿habéis organizado el Plan Regalos y el Plan Festejos?

Si aún lo tenéis manga por hombro, no os hagáis los remolones y recordad que madre/padre precavido vale por dos, y por tres si es Navidad :)

Enredadas en las redes sociales

redes sociales

No sé ustedes pero yo desde que comenzó el auge de las redes sociales me he vuelto una cotilla de campeonato. Soy una vieja pelleja tras el visillo de lo “on line”, espiando a los vecinos de urbanización y las fotos que cuelgan en sus muros. Tal es el vicio, que cuando conozco a alguien lo primero que hago es correr a ver su perfil antes siquiera de estrechar su mano. Me servirá para ver cuánto me puedo fiar de él en función de cuánto expone de sí mismo. Peligroso, lo sé. Pero tan divertido…

Porque por cotilla a veces hago descubrimientos maravillosos y otras me doy sustos gordos. Hace días vi el perfil de la nueva profesora de gimnasia del colegio de mis hijas y no pude evitar abrir la boca con pasmo. ¡Su novio es tatuador! ¡Y le llama cari! ¡Y tienen doce gatos!

Yo, que no soy nada prejuiciosa y creo en la entera libertad individual, no he tenido más remedio que sacar inmediatamente a mis hijas de gimnasia y apuntarlas a Yoga infantil, clase impartida por un profesor hippie que no cree en esto de la era de la información y no se cepilla el pelo desde que salió el One Touch Easy en 1998. Por más que he buscado no he encontrado ni un solo dato suyo en la red. Que puede ser un secuestrador eslovaco camuflado, pues mira, puede, pero mientras yo no lo sepa…

Me pregunto a mí misma con cierta insistencia qué haré cuando ellas tengan edad de teclear mi nombre en un buscador y echen un vistazo al histórico de su madre a través de la información que circule por internet. ¿Les gustarán los artículos que compartí, las fotos que retoqué, los comentarios que recibí o la gente a la que juzgué? ¿Les será útil para conocer mejor a la mujer que fue su madre, se asustarán o almacenarán material para extorsionarme?

Me pregunto también, cómo no hacerlo, de qué forma gestionarán ellas su imagen y sus relaciones a través de la pantalla de un ordenador, de un teléfono móvil o de un trigametador de partículas, vaya usted a saber lo que nos depara la tecnología futura. Este ansia mía por saber me devuelve a la memoria los métodos de control de mi madre, que consistían básicamente en sentarse a mi lado mientras cenaba tras salir con mis amigos, encender el flexo e interrogarme pausada y comprensiva durante seis largas horas. La información que ella obtenía dependía en todo momento de lo que yo estuviera dispuesta a contar para liberarme y poder recostarme en la cama a rebajar los efectos de ese último refresco de cola que me había sentado fatal. Quizá hablara con las madres de mis amigas, quizá me siguiera por la calle cincuenta pasos por detrás, pero el grueso de la comunicación dependía de nosotras mismas.

Intuyo que ya no es así.

Sé que en el futuro tendré información sobre mis hijas a sólo un golpe de clic, sé que podré controlar sin ser vista, revisar, curiosear y preocuparme a mis anchas, mientras trato de apuntarme a todos los cursos 6.0 que imparta el IMSERSO para no quedarme atrás.

Espero que lo aprendido en lomo propio en el pasado me permita ayudarlas a crear un buen perfil personal de sí mismas, a elegir la tipografía, la cabecera y la imagen que quieran mostrar, a bloquear a amigos que un día dejaron de serlo y a descubrir opiniones e ideas de desconocidos que les ayuden a crecer y a madurar. Me gustará que den Like a cuantas cosas les sucedan en la vida, que disfruten, que vivan a tope, que no quieran ser las reinas del chat, que compartan contenidos y que nunca se dejen trolear. Que sean #felices y qué leches, puestos a pedir, que consigan hacerlo viral.

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Hablar, reír, comer, besar,...una boca sana, una boca Vitis te permite disfrutar de la vida. Descubre todas las propuestas que Bocas Vitis te ofrece y saborea las que más te gusten. Porque tú eres únic@, igual que tu boca.
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