Niños que aprueban, padres que suspenden

Niños jugando - Bocas VITIS

Estoy tan ensimismada tratando de hacerlo bien y de que no me dé un tirón en pleno esfuerzo, que a veces no me doy cuenta de lo importante que es educar. Constantemente me pasa. Cada día trato de que mis hijas sean buenas y se comporten bien, que sean solidarias, empáticas, ecologistas, silenciosas, respetuosas, generosas, la bomba, vamos. La perfección hecha niña con trenzas.

Tan ensimismada vivo en mis rígidos quehaceres que a menudo también olvido lo espectacularmente divertido que era ser niño. Ser un mamón, en el más amplio sentido de la palabra, tardar mucho, mancharse, gritar, pisar cosas, hacer el mal…

A veces me pregunto si este afán mío por reconducir su comportamiento y volverlo algo tieso se debe a mi firme convicción de hacer de ellas personas rectas o a lo nervioso que se pone mi yo adulto cuando algo escapa a su control, cuando levanta la cabeza y lo ve todo por en medio, uff, ese barro en la alfombra, esa cáscara de gamba tras el sofá, ese chicle pegado vete a saber dónde. Auténtico pavor a la anarquía doméstica.

Dentro de unos años mi casa será el súmmum de la tranquilidad, un remanso de silencio y paz donde nadie gritará al verme entrar en casa, ni cantará sin importarle desafinar. No habrá exceso de ropa en la lavadora, ni muñecas en el congelador, monstruos bajo la cama o migas sin identificar. Nadie me dejará morderle la barriga, bueno, quizá Marido sí, pero oye, que no es lo mismo… Ellas se habrán hecho mayores y yo con ellas.

Me gustará entonces mirar atrás y sentir que he criado a las hijas que tenía y no a las que quería, que no las he modelado, sólo educado, y que el resultado ha sido dos mujeres imperfectas y absolutamente felices. Querré saber que las permití ser niñas todo el tiempo que ellas quisieron, que no les metí prisa, que las dejé ser, que no las comparé con nadie, ni las herí, ni las juzgué.

Querré saber que cometí errores por pura ignorancia y no por miedo a que dejaran de quererme; y ver que me gané su respeto por tener una opinión válida y no la única en la que les permití creer. Las querré ver orgullosas de mí, porque pase lo que pase, yo ya lo estoy de ellas.

Y como querré ver y sentir todas estas cosas supongo que deberé replantearme ciertos hábitos, ciertos gritos, ciertos ‘porque lo digo yo’, ese comodín perfecto al que agarrarnos antes de hundirnos. Aunque esté cansada, aunque me cueste, aunque sólo me apetezca gritar, arañarme la cara o correr al mueble bar, trataré de hacer bien mis deberes, porque en esto de ser madre, amigos, también se aprende, se aprueba…y a veces hasta se suspende.

Eva Quevedo

Eva Quevedo

Publicitaria de profesión y vocación, CM, madre acróbata y bloguera. Eva y su Blog De Madre desprenden ironía en cada una de las historias que nos cuentan. Todo “buenrollismo”, como dice ella. Su blog dio el salto de la red a las tiendas al editar un divertido libro con Plaza&Janés. Una forma de sacarle punta a la maternidad y de curar el caos cotidiano a base de amor, humor y un poquito de locura.

  • Maria Jesus Nieto

    Que grande eres!! Como siempre, dando en el clavo. Pero es tan dificil encontrar la medida justa, seamos tambien comprensivas con nosotras mismas, nuestr@s niñ@s saben bien serlo con nosotras. Como me dice mi hijo mediano:”si yo lo que quiero es verte contenta…”

    13 mayo, 2014 at 10:19 pm Responder
    • Eva

      Totalmente de acuerdo, “verte contenta” sin presión, e incluso jugando con la gamba que se esconde tras el sofá… A veces sólo hay que saber volver a ser un poco niño… 🙂

      14 mayo, 2014 at 1:59 pm Responder
  • MARÍA

    Una vez alguien me preguntó si me creía dios,…si creía que mi hija iba a ser lo que yo quisiera, o si mi tontunez iba a afectarle tanto como mi ego pensaba,…Te paras a pensar,…y te das cuenta de la imbecilidad. Esa misma persona, alguien con una amnplia experiencia en infancia disfrutada y vivida, me remató al decirme que lo único que mi hija necesitaba o al menos lo más importante era una madre que le acompañara en el aprender a vivir. Nada más. Compañía.
    Pero eso es tan difícil de hacer,…aunque merece la pena intentarlo.
    Gracias por tu post. Me he sentido I-DEN-TI-FI-CA-DI-SI-MA de la vida y de la muerte.
    Un abrazoooooo

    14 mayo, 2014 at 12:36 pm Responder
    • Eva

      ¡Gracias a ti! Me apuntaré lo de acompañarles más y bufar menos… 🙂

      14 mayo, 2014 at 2:00 pm Responder
  • Susana

    Yo que ya los tengo mayores te aconsejo que disfrutes lo que puedas. Un beso.

    14 mayo, 2014 at 3:21 pm Responder
    • Eva

      Sabio consejo ¡gracias!

      15 mayo, 2014 at 11:10 am Responder
  • Ata Arróspide

    Siempre, cada día, a cada rato que estoy con ellos y cada voz de mando que se me escapa pienso lo mismo. Y me temo que lo seguiré pensando y seguiré con las mismas dudas, pero a partir de ahora me acordaré de Blog de Madre y se me hará más llevadero.

    Gran post.

    14 mayo, 2014 at 5:37 pm Responder
    • Eva

      ¡Gracias, amigo! Un gusto compartir gritos y mandos… sabedores de que a veces estarían mejor dentro que fuera 🙂

      15 mayo, 2014 at 11:13 am Responder
  • Mónica

    Qué bonito y qué cierto… Me ha recordado una lámina que tenía mi madre en casa y que decía: Tus hijos no son tuyos, son de la vida…
    En fin, a disfrutarlos todo lo que sea posible! Un besazo!!!

    15 mayo, 2014 at 7:27 pm Responder
    • Eva

      Preciosa frase pero no sé si estar de acuerdo… incluso el día que vuelen solos no dejarán de ser tus hijos… ¡Esto sí que es un contrato indefinido! 🙂

      16 mayo, 2014 at 1:59 pm Responder
  • evaymar

    Ufffff!
    Qué bien me viene leer estas cosas de vez en cuando! Yo que llevo a una Rottenmeier dentro (no sé si se escribe así), es necesario que mentes lúcidas como la tuya me aclaren lo importante de vez en cuando.
    Mil gracias.

    Eva

    P.D.
    No comento nunca pero te leo siempre.

    15 mayo, 2014 at 10:11 pm Responder
    • Eva

      No soy una mente lúcida, amiga, más quisiera. Me planteo cosas y luego me doy collejitas continuas por no saber ponerlas en práctica.
      ¡Ojalá supiera!
      ¡Mil gracias por leer y comentar!

      16 mayo, 2014 at 1:57 pm Responder
  • MAITE

    Que razón tienes, nos empeñamos en que nuestros niños sean perfectos y se sepan comportar en cada momento, pero eso es imposible por que son solo eso “niños” ya tendrán tiempo de cumplir unas normas y seguir unas reglas conforme vayan creciendo, así que a disfrutar todo lo que podamos y mas con ellos, de sus travesuras y de sus noches en vela. besos

    22 mayo, 2014 at 12:46 pm Responder
    • Eva

      Eso es…y a no enervarnos… a ser pacientes, también con nosotras mismas.
      ¿Que hay una gamba tras el sofá? Sé educada… ¡y salúdala!

      27 mayo, 2014 at 7:33 pm Responder
  • Celia

    me ha venido como anillo al dedo, gracias

    28 mayo, 2014 at 7:45 pm Responder
  • pilar

    yo ahora tengo la epoca en que se me hacen mayores preadolescentes y adolescentes pululan mi casa, pasan de la risa a la histeria en cuestion de microsegundos y al mirarlos me pregunto donde se metieron esos bichejos que me decoraron la casa recien pintada imitando a picasso en TODAS sus paredes. A todas mis amigas les digo que disfruten sus niños es la epoca en las que mas te reiras y luego siempre te arrepentiras de no haberle dedicado mas tiempo. gracias por tu post

    20 julio, 2014 at 8:55 pm Responder
  • isabel oviedo

    Hola Madre, que como yo reflexiona. Duro educar. Duro porque se conjugan factores complejos como: como te educaron a ti, como educaron a tu pareja y como entre ambos quieren educar a un nuevo ser . Siempre le digo a mi hijo: Duda de todo lo que te digo, y sólo quedáte con lo que tu creas que está bien. Tambièn duele corregir en este continente Europeo tan moderno, donde las nalgadas como le dicen en mi México ( cachetes aqui en España ) me hicieron respetar aunque sea con miedo a mis padres. Les agradezcoa mis padres que me hayan puesto un alto. Hoy soy una gran mujer.Es triste pero a veces solo eso funciona. Somos los jefes de la manada y como tal nuestros hijos dentro deben vernos. Los niños europeos tienen muchos problemas derivados de tanta permisividad y condescendencia ( no todos, es evidente que no puedo generalizar). Un saludo y feliidades por tu blog. Es duro, durisimo educar.

    30 julio, 2014 at 3:03 pm Responder

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