No me juzgues como madre, que a ti se te mueren las plantas

Sirva esta historieta basada en hechos ficticios como la vida misma, para ilustrar las vicisitudes y tormentos a los que los padres debemos enfrentarnos en la ardua labor diaria de educar a nuestros hijos. Ahivá.

Trescientas personas sentadas a la mesa miran fijamente a una madre de seis brazos mientras intenta dar de comer a la niña que está sentada en su regazo. Tanta expectación ¿por qué?, se preguntarán ustedes. Quizá porque la madre da paciente cucharaditas de puré en formato avioneta a una niña con edad suficiente para comer chuletones a pellizcos y grandes fabes con sofrito. La multitud cuchichea atónita, comentando la incorrección de sus actos, hasta que una pelirroja próxima se atreve a comentar…

  • –       ¡Huy, un bebé! ¿Eres un bebé de casi cinco años? Huy, el bebé, cómo come purecito… ¿Te cambiamos también el pañal? – todo esto declamado en el ya clásico tonito musical y porculero de quien sabe que va a herir.

La madre de la criatura aguanta por educación sus ganas de mandarla al carajo mientras los demás comensales nos miramos unos a otros, callados, como cuando antaño jugábamos “al asesino”. Antes de que alguien me guiñe el ojo y tenga que abandonar la partida a regañadientes, me decido a intervenir, que nada me gusta más que meterme donde no me llaman.

Intentando no herir susceptibilidades y pasar sumamente desapercibida, me subo a una silla con los brazos en cruz y mirando al infinito grito: “¡Pero quieres cerrar la boca de una puñetera vez!” Obviamente, en clara referencia a la pelirroja insolente, jamás a la niña. Faltaría.

  • –       ¿Tienes hijos? – continúo – ¡No! ¿Sobrinos? ¡Tampoco! ¿Eres pediatra? ¡No! ¿Psicopedagoga? ¡No! ¿Cuñada de Estivill? ¡Nooo! Por dios, eres decoradora de interiores y lo más cerca que has estado en tu vida de cuidar a un ser vivo fue aquella poinsettia de hoja grande que la empresa te regaló por Navidad ¡y ni siquiera llegó viva a Reyes! ¿Qué tipo de poder divino te da derecho a menospreciar la labor de una madre y dinamitar la autoestima de una niña con hambre y quizá, sí, extrañas costumbres alimenticias? ¿Sabes acaso lo que es vivir por y para un diminuto ser y sentir que estar con él o no estar con él es la medida de tu tiempo? ¿Calculas cuánta responsabilidad? ¿Cuánto temor a no hacerlo bien? ¡Malamujer!

La madre juzgada me lo agradeció, si bien es cierto que se fue a llorar a un rincón abochornada por mi melodrama, pero en el fondo sé que agradeció mi ayuda. En esto los padres debemos defendernos como leones.

Esta historia es sólo un ejemplo, exagerado quizá, pero usted, ser humano con menores a su cargo que en este momento lo lee, sabrá la cantidad de reproches, indirectas y comparaciones estúpidas a las que los padres nos enfrentamos todos los días seis veces. No somos perfectos, no queremos serlo y dudo que alguien espere que lo seamos. Deje de juzgarnos tan duramente, Universo, porque usted no lo haría mejor. Ni de broma.

Eva Quevedo

Eva Quevedo

Publicitaria de profesión y vocación, CM, madre acróbata y bloguera. Eva y su Blog De Madre desprenden ironía en cada una de las historias que nos cuentan. Todo “buenrollismo”, como dice ella. Su blog dio el salto de la red a las tiendas al editar un divertido libro con Plaza&Janés. Una forma de sacarle punta a la maternidad y de curar el caos cotidiano a base de amor, humor y un poquito de locura.

  • madreinargentina

    Yo también soy de las que se meten donde no las llaman… nací con alma de justiciera, y eso… ay, no tiene cura!
    Qué ganas de decir varias barbaridades he tenido más de una vez.
    Excelente discurso el suyo, amiga. No esperaba menos de usted.
    Besotes.

    1 abril, 2014 at 1:17 pm Responder
    • Eva

      Es lo bueno (o malo) de haber nacido con el traje de mosquetera…Trae disgustos… pero y lo a gusto que te quedas? 🙂

      1 abril, 2014 at 8:08 pm Responder
  • Ana

    Hola!
    me ha encantado tu post…
    Tengo un millón de anécdotas del estilo. Te resumo dos:
    todo el mundo me dice q llevo a mis niños muy abrigados. Unos carnavales, en el pueblo de mi marido un grupo de señoras iba metiendo la mano en mi cochecito y quitándole la mantita a mi hija poco a poco.
    Estuve por poner un cartel: “NO TOCAR”.
    Otra, mi hermana paseando a mi hijo de menos de dos años en la silleta y con chupete y en un semáforo, la pareja a su lado comenta: fijate!! qué madres hay ahora!! Un niño tan mayor y con chupete!!
    En fin, así millones…. de millones…
    A ver si poco a poco y entre todos aprendemos a respetarnos y no juzgar a los padres, que lo hacen lo mejor que pueden…
    Gracias por el post y un saludo!
    ana

    1 abril, 2014 at 3:35 pm Responder
  • Eva

    No juzgar… o al menos no hacerlo en voz alta! Lo peor de las críticas sin fundamento… es compartirlas 🙂

    1 abril, 2014 at 8:09 pm Responder
    • Arahi

      Pues sí hay de todo , yo creo que no hay que opinar o juzgar a menos que te corresponda o te atañe en alguna medida. Yo he estado en sala de espera de alguna consulta y ver niños chillando , acabando con el mobiliario , tirando papeles y los padres no le dicen nada , enseñar a comportarse en los lugares comunes se aprende desde pequeños .

      http://serendipeandoagusto.blogspot.com.es

      5 abril, 2014 at 1:04 am Responder
  • Ensancha pulmones

    ¿Qué quieres que te diga? ¡Me encantó! No podría estar más de acuerdo contigo.

    ¡Qué tire la primera piedra sólo aquellos que tengan hijos!

    22 abril, 2014 at 11:11 pm Responder
  • Eva

    Eso, eso, las pedradas entre padres, por favor… 🙂

    25 abril, 2014 at 2:15 pm Responder
  • monica (Maternidad Consciente)

    me emocioné entre risas. Realmente es así, son durísimas las críticas, y duelen tanto las que vienen de personas inexpertas en el asunto como las de quienes ya han atravesado la maternidad, porque aparentemente, luego de haberla sufrido, se les ha olvidado la pena que provoca el ojo juzgador. Ojalá no me pase.

    3 mayo, 2014 at 6:55 am Responder
  • Eva

    Reconozco que yo juzgo constantemente, pero para mis adentros 🙂 que una cosa es tener opinión y otra tratar por todos los medios que los demás la adopten… ¿no?…

    5 mayo, 2014 at 4:19 pm Responder
  • monica - Maternidad Consciente

    Uff, cuánta impotencia dan esas críticas. Ya me pasó tener que defenderme o defender a otras mamás frente a comentarios invasivos de personas que no tienen nada que ver en el tema, y que, oh casualidad, generalmente ni siquiera tienen hijos.

    Yo acabo de escribir un post que habla de lactancia, pero también de consejos no solicitados y que a veces vienen incluso de profesionales de salud, pero extendiéndose sobre campos sobre los que no son competentes, los invito a pasar si les interesa:

    Mi leche es agua
    http://amordelamadre.blogspot.com.ar/2014/05/lactancia-materna-mi-leche-es-agua.html

    Saludos!

    15 mayo, 2014 at 5:20 pm Responder
  • Aprendiendoacriarconcorazon

    Me ha gustado mucho. Lo malo es cuando esas críticas o comentarios lo hacen conocidos o familiares. Entonces duele más. Yo escribí un texto sobre el tema y es que es increible que todo el mundo “sepa” más y mejor que una misma lo que es bueno o no para nuestros hijos. Si le quereis echar un vistazo.

    12 julio, 2014 at 3:54 pm Responder
  • itziar

    Cómo he pasado tanto tiempo sin conocer tu blog!??
    Me he reído mucho leyendo varias entradas !!!!

    Soy una madre de un niño y una niña, una madre totalmente imperfecta, que compra potitos porque ya no quiere hacer más puré de frutas, que compra un huevo de chocolate o gusanitos para que le dejen tomar un café tranquila…. Si, le he dado chocolate a mi hija cuando era un bebé de 3 meses, y le encantó!

    Yo suelo pasar mucho de lo que digan, y pienso que en el tema de los hijos, cada cual se apaña como mejor puede. No hay buenos y malos…

    http://mykitschworld.blogspot.com.es

    ¡ya tienes una fan más!

    1 septiembre, 2014 at 10:30 pm Responder

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