De pareja a padres

familia

Si ya es difícil encontrar entre todos los habitantes del mundo a una persona con la que congenies, te vea guapa cada mañana al despertar y soporte con estoicismo tu malhumor y mal aliento, más difícil todavía es convertiros a la vez y de sopetón en padres del mismo hijo, propietarios del mismo bien con opinión, voto y misma facultad de veto.

Durante el embarazo es muy probable que la mujer prolongue su costumbre de hacer y deshacer a su antojo. En casi todas las legislaciones mundiales, portar un lechón de 3 kilos alojado entre sus órganos vitales le otorga a ella capacidad para decidir sobre la propiedad del mando de la tele, la hora de la madrugada a la que es decente comer sushi, la estancia hospitalaria donde alumbrar y, por supuesto, el nombre del lechón.

Una vez que el neonato aúlla en la habitación de al lado, el padre puede verse tentado a opinar. ¡Y en voz alta! Con más éxito unas veces que otras. Quizá para una mujer, oír al hombre de sus sueños pronunciar frases como “Ahora te toca la otra teta” o “No le cojas así que le vas a desnucar” roce el intrusismo profesional, por lo que puede llegar a erizarse toda ella como la gata Flora y dar por finalizada la charla con un “Anda y tú qué sabrás”.

A partir de entonces, padre y madre tendrán ocasión de enfrentar, acercar y alejar posiciones en más de una ocasión. Las escasas horas de sueño no ayudan a pensar con claridad así que sólo dilucidar quién le cambió el pañal la última vez puede desatar en casa una oleada de improperios, bufidos y volar de platos que ríete tú de los congresistas chinos.

A medida que el niño crezca, crecerán también las confrontaciones: por la fruta, por las chuches, por los regalos, por las extraescolares, por la capacidad del maletero, por el bocadillo de la excursión, por el frío, por el calor, ¡cuántos divorcios no habrá provocado el cambio climático! ¿Y los turnos? Sé de dos que llegaron a discutir con tal fiereza por ver quién sacaba a los niños de la bañera que aún no han vuelto a dirigirse la palabra. Desde 1983. Los niños salieron del agua por su propio pie al cumplir los siete años, arrugados como nonagenarios y un poco ofendidos por el descuido también.

Expertos en la materia te dirán que es mala cosa mostrar un brecha abierta ante los hijos, que se debe actuar en bloque, como un equipo, pero a veces es tan difícil… Te casaste con el hombre más guapo de Villavieja, te gustaban sus andares, sus lunares y su forma de bailar, pero nadie te dijo que quisiera bautizar a su primer hijo con la camiseta del Villaviejuno F.C., ni que soñara con llamarle Alister. Eso sólo se sabe con el devenir de los años. Y de los partos. La pareja es un ser vivo que evoluciona, un pozo lleno de sorpresas sin fin.

En mi más que modesta opinión creo que las confrontaciones paterno-maritales siempre son enriquecedoras. Te ofrecen una nueva visión de la vida, de las emociones y de la buena educación. Te enseñan a controlar tu pronto, a gritar más tarde, a contar hasta mil… Te demuestran que no estás solo en esto, que compartes desvelos y responsabilidades, sin verdades absolutas, criterios únicos, ni ‘porquelodigoyos’. Te enseñan a pactar, a ceder y a recular, concediendo al otro el derecho a enorgullecerse por esto que estáis haciendo a medias. Pero por encima de todo, las confrontaciones son valiosas porque sin ellas, no habría reconciliación, ni seres despeinados de medio metro abriendo de madrugada la puerta de la habitación, murmurando con los ojos como platos “¿A qué jugáis, papás? ¿Yo puedo?”

Caracoles, quizá sea ése tema para otro post…

Eva Quevedo

Eva Quevedo

Publicitaria de profesión y vocación, CM, madre acróbata y bloguera. Eva y su Blog De Madre desprenden ironía en cada una de las historias que nos cuentan. Todo “buenrollismo”, como dice ella. Su blog dio el salto de la red a las tiendas al editar un divertido libro con Plaza&Janés. Una forma de sacarle punta a la maternidad y de curar el caos cotidiano a base de amor, humor y un poquito de locura.

  • Baberos Y Claquetas

    Que buen post! Es muy cierto que una se enamora de ese hombre maravilloso y que cuando se pasa de pareja a familia hay un cambio bastante radical. Al principio cuesta, pero es un ir y venir de la vida que al final te hace ver que la felicidad no depende del vaso medio lleno o medio vacío, si no de con quién compartirlo. Besos.

    8 octubre, 2014 at 12:25 am Responder
    • Eva

      Sabias palabras, amiga… Te tiene que gustar con quien discutes, si no, no tiene ninguna gracia 🙂

      8 octubre, 2014 at 10:14 am Responder
  • Arain

    Bueno buenísimo! Me he reído en cada párrafo, quizás porque me suene más de lo que debiera o debiese…

    8 octubre, 2014 at 9:45 am Responder
    • Eva

      Ay, el que esté libre de peloteras conyugales que dé un paso al frente… 🙂

      8 octubre, 2014 at 10:14 am Responder
  • Mamá en Bulgaria

    Me ha gustado la parte profunda, pero se me ha quedado marcado el final, “¿A qué jugáis?” jajajaja!

    8 octubre, 2014 at 11:07 am Responder
    • Eva

      Basado en hechos reales, como los telefilmes de sobremesa … O_o

      8 octubre, 2014 at 12:11 pm Responder
  • Maria Jesus

    Ay que bonito!! Normalmente me haces reir, pero hoy ademas me has emocionado

    8 octubre, 2014 at 11:24 am Responder
    • Eva

      Mitad y mitad… mola!!
      Mil gracias! x_o

      8 octubre, 2014 at 12:12 pm Responder
  • susana

    No hay una aventura tan apasionante. Un beso.

    14 octubre, 2014 at 8:46 pm Responder
  • winifred banks

    Será genial cuando esos niños arrugados de la bañera crezcan,superen el trauma del descuido acuático,y recuerden que aquello les pasó porque sus padres se querían más de lo que ellos mismos pensaban…

    Ainsss…No sabes las ganas que tengo yo de poder chillarle a mis niñas “No,No podéis jugar!!!jajajaja…Estamos en fase “Tú duerme a una, que yo le doy la teta a la otra…Suerte,cariño!Hasta mañana!”Eso sí,el tiempo justito para discutir poco…

    Solo nos da tiempo a reflexiones por separado…
    http://meriodemarypoppins.blogspot.com.es/2014/10/13-verdades.html

    15 octubre, 2014 at 11:27 am Responder
    • Eva

      Ese momento “Tu cara me suena pero no sé de qué” cuando te cruzas con él por un pasillo jajajaja Tranquila, el tiempo de la división de funciones pasa y volveréis a tener tiempo para discutir 🙂

      28 octubre, 2014 at 3:04 pm Responder
  • Con mamitis e hijitis

    Que bueno!! Cuanta razón tienes!!

    16 octubre, 2014 at 1:18 pm Responder
    • Eva

      ¡Gracias! ¡Me alegro de que te guste!

      28 octubre, 2014 at 3:04 pm Responder
  • Manuela

    la pareja es una cosa y los hijos son otra, qué duda cabe, pero es verdad que de la convivencia con unos y otros aprendes un montón todos los días, los hijos te enseñan mucho de ti que no sabías ni tenías por ahí adentro, y recuperan cosas tuyas que no salían a flote desde que cumpliste los quince, como cantar algunas canciones o ponerte a bailar sin ton ni son… y a negociaaaaar!!!

    21 octubre, 2014 at 10:28 am Responder
    • Eva

      Yo diría que la pareja es una cosa, los hijos son otra y la parejaconhijos es otra muy distinta.
      Todas emocionantes, eso sí.

      28 octubre, 2014 at 3:05 pm Responder
  • Dahian Verma

    Que risa me ha dado este post, y la verdad tambien un poco de incertidumbre, estoy de seis meses de embarazo y la verdad ya estoy pensando en como vamos a actuar mi esposo y yo cuando llegue el chiquitin, mi relacion con mi esposo es muy hermosa y no puedo evitar sentir miedo de que el bebe pueda causar una distancia entre nosotros, y no es que no ame a mi bebe, no puedo esperar para tenerlo en mis brazos, pero la realidad es que son muchas las cosas que cambian con la llegada de un nene a la casa, y pues da miedo cuando piensas en el impacto que puede tener en ciertos aspectos de tu vida. Pero en fin teniendo esto en cuenta tratare en lo posible de cuidar mi relacion con mi esposo tambien, porque quiero ser madre pero tambien quiero ser esposa, de alguna forma encontrare el balance

    27 noviembre, 2014 at 3:08 pm Responder
  • Luisa

    Me ha encantado la reflexión, sobre todo que la pareja es un ser en constante cambio. Es cierto que te juntas con una persona y con el paso del tiempo va siendo poco a poco otra, no porque nada cambie a peor, sino simplemente porque cada persona evoluciona. Y eso hay que saber encajarlo en la pareja.

    6 octubre, 2015 at 1:26 pm Responder

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