Cuando el niño no está, los ratones hacen fiesta

cena

Que unos padres, o unos suegros, o un par de adultos sin medicar cualesquiera se presten a llevar a tus hijos a la playa durante un periodo de tiempo no inferior a 4 días pero nunca superior a 7, por alto riesgo de morriña, es probablemente la mejor noticia que se le puede dar a unos padres hoy en día. Consciente de que para disfrutar tu casa para ti solo has pasado en pocos años de depender de las vacaciones de tus propios padres a las de tus hijos, gastarás tu límite de llamadas en conversaciones tipo:

Veníos a casa, tío, que estamos sin niños. Traed hielo, jengibre, bayas de enebro y algún CD que no sea de la Orquesta Chimpancé, ¡que hoy la armamos!”. Qué pasión, qué altas expectativas, criaturita.

Si la fiesta se prepara a conciencia tienes altas posibilidades de triunfar, pero si eres más tendente a la improvisación te verás cenando varitas de pescado, con siete adultos dispuestos alrededor de un mantel de Dora y ocho vasos de colores. Con sus pajitas.

Tus dotes de buen anfitrión, anquilosadas durante años, se reducirán a recibir a los comensales en la puerta e indicarles dónde está el baño, en cuanto al resto del protocolo, ni idea, ¿el tenedor iba a la derecha o a la izquierda? ¿Se vale comer aperitivos con los dedos? Aspectos tan cotidianos como forrar la silla de servilletas si hay salsa de tomate o sentarte frente al ser vivo que menos patadas dé dejarán de tener importancia porque, amigo ¡estás cenando con mayores!

Con respecto a los alimentos, aunque en tu cocina no brille ninguna estrella Michelín prescinde por favor de entrantes como nuggets de pollo o empanadillas propias del menú infantil, a no ser, claro, que las sirvas deconstruidas. Si les plantas por un lado la masa cruda en bola y por otro una mezcla de atún, parecerás un padre hipster y nadie te podrá toser.

Si entre los invitados tienes un político o un imputado habrá altas probabilidades de que se arme una gorda en materia ideológica y la conversación fluya alegremente entre gorrazos, pero si no tienes a ninguno en la agenda, ni te molestes en leer antes el periódico para parecer versado y tener buena conversación porque terminaréis todos contando anécdotas de vuestros hijos. Y es mejor asumirlo. Cuando el tema ya no dé para más intervén con celeridad, sirve más vino a la madre amiga que con más facilidad vea doble y pídele que cuente un chiste. Un despiporre. No falla.

Quizá en algún momento de la velada salgáis a la terraza para disfrutar de la noche y terminéis todos bailando con los brazos en alto y la copa apoyada en la barandilla, como si estuvierais en Pachá Ibiza. Sublimar de esta forma tus ganas de juerga está muy bien, pero llegará un momento en que se os quede algo corto y alguien oferte continuar la fiesta en otro lado ¿Está loco? ¿Para una vez que tenéis la casa para vosotros solos? Por principios la fiesta deberá terminar en el salón de tu casa aunque acabéis corrigiendo Kumon o viendo el vídeo de la boda. No claudiques.

Ahíto de compañía adulta y bebidas fermentadas, te acostarás a altas horas de la madrugada, previo paso siempre por la habitación de los niños, ay, para empaparte de nostalgia al ver sus camitas hechas. Aunque tu intención sea yacer hasta el medio día, te despertarás sin remisión a las siete y media de la mañana. Quizá antes. Será la poca costumbre, será la forma que tiene tu organismo de decirte lo mucho que echa de menos a tus hijos aunque no estén ahí para despertarte, no sé, pero sea lo que sea es una auténtica canallada. Créeme.

A partir de esa noche, cuando oigas música alta en la vecindad y voces libertarias defendiendo la fiesta te preguntarás ¿será una casa sin padres… o sin hijos?

Eva Quevedo

Eva Quevedo

Publicitaria de profesión y vocación, CM, madre acróbata y bloguera. Eva y su Blog De Madre desprenden ironía en cada una de las historias que nos cuentan. Todo “buenrollismo”, como dice ella. Su blog dio el salto de la red a las tiendas al editar un divertido libro con Plaza&Janés. Una forma de sacarle punta a la maternidad y de curar el caos cotidiano a base de amor, humor y un poquito de locura.

  • Susana

    Me temo que cuando mis hijos no están ya me pilla mayor para fiestas. Un saludo.

    25 agosto, 2014 at 5:54 pm Responder
    • Eva

      ¡Nunca se es mayor para fiestas, amiga! Que no, que no…Se es mayor para hacer el espagat, pero nunca para charlas, aperitivos, risas y cerves frías…. 🙂

      26 agosto, 2014 at 10:28 am Responder
  • winifred banks

    Muy bueno!!MUy real!Jajajaja…Esa noche idealizada donde retomar conversaciones trascendentales y despellejar (siempre desde la buena fe,claro)a todas aquellas conocidas (no madres que tienen vida,claro..oggh…que momento…y despues para acabar hablando de lo bien que hace tu niña las “a”,con un rabito taaan gracioso…

    A nosotros nos ha pasado algo parecido,pero en un todo incluido!!cinco dias seguidos…jajajaja…

    http://meriodemarypoppins.blogspot.com.es/2014/08/cinco-razones-por-las-que-no-perderse.html

    25 agosto, 2014 at 6:28 pm Responder
    • Eva

      Oh, cielos, pulsera, T.I., barra libre… ¡eso son palabras mayores! ¡Que me animo!

      26 agosto, 2014 at 10:31 am Responder
  • Inma

    Bueno Eva, no me digas que has tenido el privilegio de estar unos días de Rodríguez de hijos…¡pero si eso existe y todo!

    2 septiembre, 2014 at 3:11 pm Responder
    • Eva

      jajaja ha sido más un sueño que otra cosa, una ilusión, un frenesí 🙂

      8 septiembre, 2014 at 1:01 pm Responder
  • Paz

    Has dado en el clavo!!! Mira que yo voy predicando, pero parece que lo hago en el desierto…
    El mejor regalo, de largo, y en realidad barato, para unos padres de niños pequeños es el de hacerles de canguro, da igual el tiempo que sea!!!

    3 septiembre, 2014 at 11:57 am Responder
    • Eva

      Eso! Eso! Bonos-canguro de regalo en las cestas que nos mandan al hospital, por favor….

      8 septiembre, 2014 at 1:01 pm Responder
  • Pensamiento Divergente

    Qué claro y conciso lo has narrado , pero cuando a mí me suceda eso , sólo desearía descansar , ¡Ni fiesta ni ná!. Cierto es que luego sigues con las rutinas como sí ellos estuvieran allí , pero sólo por el silencio vale la pena.

    6 septiembre, 2014 at 5:13 am Responder
  • Eva

    El silencio está fenomenal, pero una canción de Los Ramones a volumen 20 tampoco le va a la zaga, amiga… Aprovechemos los momentos que tengamos…:)

    8 septiembre, 2014 at 1:02 pm Responder
  • Baberos Y Claquetas

    Nosotros no nos podemos quejar, Vikingo duerme como un lirón y sin música a todo trapo pero de momento nos podemos permitir seguir montando cenas en casa con los amigos. A las 10h a dormir el niño y que comience la juerga, eso sí, según vaya creciendo ya no se si será igual. Creo que cuando me encuentre en la situación de una noche sin niño lo que haremos será salir de fiesta fuera, se echa de menos bailar y ver el amanecer. Un saludo!

    8 septiembre, 2014 at 11:16 pm Responder

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