Y de repente, llegan los 40

40-aniversario

Lo recuerdo como si fuera ayer. Atravesé el umbral de esa puerta envuelta en humo que se abría como en un concurso de la tele y pasé al otro lado dejando atrás la treintena con lágrimas en los ojos. Cuarenta es edad de señora con rulos – me decía a mí misma – cuarenta bofetadas, cuarenta ladrones que se van a llevar bien lejos mi juventud, mi colágeno y mis ganas de vivir. Cuánta tontería. No sabía que más allá de la...

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